Tus noticiasIii Quadquedada Virtualatv ![]() En 2008, cuatro de los mejores hombres del ejército virtualero que formaban un comando, fueron llamados por Goku para la III Quadquedada. No tardaron en acudir raudos y veloces donde fueron recluidos. Hoy, todavía con el buen sabor de boca, sobreviven como quadtreros de fortuna. Si usted tiene algún problema en alguna ruta, quizá pueda ir con ellos. ![]() Como cada año, los virtualeros somos llamados a filas por el Teniente Coronel Goku. En este caso, al igual que el año pasado, las maniobras se realizarán en tierras conquenses, pero en una zona distinta a la del año pasado. Los soldados somos reclutados desde el foro de la web, donde se nos informa convenientemente de todo el programa de festejos. ¡La cosa pinta bien!. Buena compañía, buena ruta, buen ambiente, y todo preparado para empezar las maniobras. Como en años anteriores, todas las plazas de los reclutas están cubiertas, lo que indica la buena aceptación y participación de todos los llamados a esta nueva concentración de amigos. Me pongo en ruta con mi convoy el viernes después de comer. El centro de operaciones me pilla cerca de mi lugar de residencia, por lo que el viaje no se me hace largo. Las previsiones meteorológicas, tan importantes en estos eventos, nos iban a ser desfavorables, debido a la escasez de lluvias de los últimos meses. Sin embargo, a mí personalmente no me molestó en exceso el polvo de los caminos. ![]() Llego a media tarde al campamento base, pensando en que era el primer recluta en llegar, pero ya estaban Driver y su esposa. Charlamos tranquilamente con una cervecita mientras llega el resto del equipo, que por cierto iban en caravana todos juntitos. Nos saludamos, nos damos los pertinentes besos en la boca, y acudimos al rancho, entre risas y anécdotas con el quad como protagonista. Me percato de que soy el único quad deportivo de toda la expedición, sin embargo, un sargento me informa que mañana se incorporará el Comando Teruel, formado por un deportivo, además de otro comando invitado a la batalla proveniente de Madrid, que en su mayoría también llevan deportivos. En el amplio garaje del campamento se amoldan nuestras monturas, todas preparadas para el combate de mañana. Incluso algunos vehículos estaban totalmente recién salidos del concesionario, listos para el disfrute del día siguiente. ![]() Después de la cena, algunos reclutas pillamos el catre bien prontito, debido al cansancio del día, y sobre todo, intentando estar ya dormidos antes de que aparezcan el resto de invitados a la tienda de campaña. Los más valientes, hicieron una visita a la cantina próxima al centro de maniobras. Toca diana bien prontito, después de una noche movidita, entre ronquidos y demás hedores radioactivos. Nos dirigimos al comedor para desayunar ya vestidos con nuestros trajes de combate, deseando subirnos a nuestras monturas. Después del desayuno, llegan las últimas órdenes del Capitán General, y nos dividimos en dos grupos para concretar la misión cada comando por separado. Nos hacemos una fotito en la Plaza del condado todos juntitos, y empieza la ruta. ![]() Nada más comenzar, nos dirigimos hacia una trialera en bajada, con una buena inclinación. El Sargento nos indica cómo superarla, y lo hacemos con éxito. Hay que decir que los cadetes que prácticamente estrenaban montura, estuvieron a la altura de las circunstancias, y superaron la misión con éxito y sin incidencias. La ruta transcurre más bien lenta, pero el camino de momento no invitaba a ir más deprisa. Superadas las primeras trialeras, estiramos un poco el grupo, y avanzamos más ligeros hasta el siguiente punto de encuentro. ![]() El camino es muy variado: pistas rápidas y en este caso polvorientas, y caminos revirados estrechos con abundantes curvas. Sin olvidar terrenos pedregosos que en mi caso me dejaban molido con tantos baches. Menos mal que llevo delante unos Elka de triple muelle, pero aún así, la paliza fue considerable (sarna con gusto no pica). Sobre media mañana, el Coronel RJS y yo decidimos crear un grupo de avanzadilla para ir abriendo camino. Nos dirigimos ambos en solitario por los espesos bosques de la zona, siempre guiándonos del GPS del Capitán. En cada cruce, esperamos al resto de la expedición, aunque ellos también cuentan con navegadores. Llegamos a la hora del almuerzo, donde reponemos fuerzas con un enorme bocata en un sitio típico de la zona. Repostamos y hasta la hora de la comida, se nos unen al grupo un par de soldados más en el grupo de avanzadilla. Llegamos al lugar del rancho, cansados pero contentos. ![]() Balance de daños: todos los soldados ilesos, excepto la subteniente Rubia, con una herida leve en su muñeca, que por prudencia, la obliga a abandonar la misión. Fue trasladada al hospital de campaña donde la hicieron un vendaje en su mano. Con el estómago bien lleno, nos aventuramos a seguir circulando con nuestras máquinas. Tenemos la mitad de la misión completada, por lo tanto, nos quedan unos 120 Kms para volver al campamento base. Los caminos de la tarde son más facilitos, siendo más llanos y menos revirados. La verdad es que el polvo molesta un poco, por lo que estiramos el grupo para molestarnos lo menos posible. En cada fuente que vemos, hacemos un alto en el camino para comentar la batalla y confirmar que no hay incidentes en la ruta. Ni siquiera un pinchazo. Sólo el quad del Comandante, que al principio tuvo problemas de refrigeración, pero pudo concluir la misión sin problemas. ![]() Se va haciendo de noche, lo que contribuye a darle otro toque más exótico a la ruta. Por un momento, nos hayamos perdidos en el bosque, ya que cada GPS marcaba una cosa distinta, y aquello parecía un callejón sin salida. Pero por fin damos con el camino adecuado, y ya por carretera, concluimos la misión, después de 13 horas de ruta. Llegamos al cuartel general todos los grupos sanos y salvos, con caras de cansancio y a la vez de satisfacción. Aparcamos las monturas, y ya vestidos de civil, nos adentramos al comedor para cenar. Comprobamos las heridas de guerra de la Rubia, nos ponemos el uniforme Oficial de la casa, y nos sentamos a disfrutar de la cena. Después, copita de rigor, y al catre, que aunque mañana no hay que madrugar, el cuerpo está cansado de tanto trote. Al día siguiente, el toque de diana no fue tan temprano. En mi caso, esperé a que mis compañeros de celda bajaran a desayunar para poder descansar una horita y recuperarme de la batalla nocturna. ![]() La jornada de hoy se presenta muy tranquila, con un circuito cerrado para que los participantes disfruten de sus máquinas. El día empieza a nublarse, pero las deseadas lluvias no llegarían hasta el día siguiente, ya cuando todo esto haya terminado. Otra vez el magnífico ambiente de la última comida, donde el regimiento se hace las últimas fotitos, recogemos el petate y preparamos el convoy para partir hacia nuestros distintos hogares. En mi caso, espero que mi coche no me dé problemas con el radiador, y afortunadamente hice el viaje sin ningún percance. Me encanta que las quadquedadas salgan bien. Autoquad ![]()
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